Joaquín Catalán | Director de El Día

Joaquín Catalán | Director de El Día

El Día del futuro

‘EL DÍA’ se encuentra en plena transformación digital para llegar de manera instantánea a los lectores sin perder la esencia que caracteriza a una publicación con 113 años de historia

La Redacción del periódico ‘El Día’.

Una redactora actualiza la página web del periódico.

El futuro es hoy. El Día se encuentra en plena transformación digital con el objetivo de llegar de manera instantánea a los lectores sin perder la esencia que caracteriza a una publicación con 113 años de historia. Sí, desde 1910, cuando el periodista y escritor Leoncio Rodríguez fundó La Prensa, germen de El Día, este periódico dedica todos sus esfuerzos a los lectores, a Tenerife, a la provincia tinerfeña y a Canarias. A sus gentes, a la defensa de sus intereses, al relato de sus sentimientos y de sus vivencias. El Día es el periódico de Tenerife y así lo demuestran cada día los lectores con su fidelidad, con la compra del ejemplar de papel y, ahora, cada instante, cuando navegan en nuestra edición digital por los distintos dispositivos y plataformas.

El gran impulso tecnológico se produjo hace cinco años y así lo demuestran los datos: de medio millón de usuarios únicos mensuales en 2019 se pasó a cerca de cuatro millones en la última medición de Comscore y GfK en septiembre de 2023. Ocho veces más. Pero nada existe sin periodismo de calidad y sin la lucha contra la desinformación. Las ansias de la población por obtener información inmediata, unidas al afán de algunos por gobernar a golpe de clic e influir sobre las conciencias ajenas, han convertido ciertos canales de comunicación en un auténtico enjambre de rumores, mentiras reiteradas y noticias falsas. Estamos hablando del mundo digital mal entendido y de los vicios de las nuevas herramientas tecnológicas. Sin embargo, como ya hemos dicho en alguna ocasión, el antídoto es sencillo: mantener las reglas del periodismo y utilizar con inteligencia las amplias herramientas que la citada revolución digital nos proporciona. No se trata de eludir las redes sociales ni los nuevos canales informativos, sino de trasladar una información veraz, rigurosa y contrastada a través de esos modernos medios que están al alcance de casi toda la audiencia, la presente y la futura. El periodismo no debe perder de vista sus principios fundamentales ni sus atributos más valiosos: informar, formar y entretener. El Día apuesta por esta línea de trabajo.

Pero, ojo, la importancia radica también en una clasificación y selección de las informaciones en función de su trascendencia y relevancia. Pendientes sólo de los registros numéricos, las alertas y las últimas noticias peligra la coherencia, orden y selección en el relato periodístico. Frente al ansia del periodista de querer saberlo todo y saberlo ya hay trabajos que requieren una preparación más lenta: pausa y tiempo para ofrecer el trabajo informativo: crónicas, análisis, reportajes, testimonios…

El buen periodismo perdurará siempre, el mal periodismo, el que miente, el que embauca, el que insulta, el que se pliega a los poderes, ya está en crisis, y sus lectores, también, porque viven desinformados. El buen periodismo seguirá su camino pese a las dificultades de la era tecnológica. Pero perdurará con un nuevo modelo de negocio basado en la venta de sus buenos contenidos, de los elaborados por el equipo de profesionales que componen los medios de comunicación. De lo contrario, el negocio naufragará.

Los años 90 fueron gloriosos para los periódicos. Venta al número alta, amplios equipos de profesionales, economía boyante, dos sectores en auge (automoción y vivienda) que alimentaron a las empresas del sector de la comunicación… Una década para enmarcar.

Durante los primeros años del siglo XXI la prensa tradicional se vio ‘superada’ por la eclosión de las nuevas tecnologías, lo cual llevó a volcar contenidos gratuitos en la web casi idénticos a los que se publicaban en papel. Se trataba, por tanto, de una competencia interna. Ello precisó la utilización inteligente de todos los conductos para informar al lector, y cobrar en todos los canales por la información, por el análisis, por el saber. Un modelo que combina contenidos gratuitos y de pago. Y es el modelo por el que ha optado esta empresa desde febrero de 2019 con la compra del periódico por parte de Prensa Ibérica, grupo presidido por Javier Moll de Miguel.

El periodismo es informar, contar, transmitir historias, publicar reportajes y entrevistas, es orientar, educar, entretener; el periodismo es investigación, es buscar información de calidad, enriquecida con datos, cronologías e imágenes, para mantener informada a la sociedad. Es honestidad. Es cercanía. El periodismo es la búsqueda de exclusivas para distinguirnos de los demás medios. La información veraz, basada en fuentes autorizadas, actualizada y contextualizada, comprometida con el interés público y el derecho a la información de la ciudadanía son los elementos claves que definen el Periodismo con mayúsculas. En los tiempos difíciles que todos estamos viviendo, los profesionales de la información en sus diferentes facetas tenemos una responsabilidad social y una oportunidad para contribuir a la superación rápida de las adversidades.

La prensa sigue desempeñando una trascendental misión dentro de las sociedades democráticas. Son un importante vehículo por el cual la ciudadanía se informa y participa del debate público, siendo esta labor indispensable para que la población pueda ejercitar de forma responsable su participación política en la sociedad.

Prensa Ibérica, empresa editora de El Día, cumple 45 años. Nació el Grupo en Canarias el mismo día en que se firmaba la Constitución Española. Y desde entonces ha sido garante, junto a sus ya 26 cabeceras, de la libertad de nuestro país. Gracias por ello a Javier Moll de Miguel, presidente de la empresa, y a toda la familia propietaria por apostar por EL DÍA y por confiar en su equipo de profesionales. Gracias también, cómo no, a los lectores y anunciantes. Sin ellos, nada sería posible.